lunes, 12 de noviembre de 2012

El hijo perdido, el hombre.


Nietzsche Friedrich, libro El nacimiento de la tragedia, cito:

“Bajo el embrujo de lo Dionisiaco no solo se cierra de nuevo la alianza entre los hombres, también la naturaleza enajenada, hostil subyugada celebra nuevamente su fiesta de reconciliación con su hijo perdido, el hombre”

El hombre del cual habla Nietzsche es el Hombre animal con todas sus letras, el hombre Dionisiaco es el que ama la música, la fiesta, la danza, es este hombre orgiástico del cual la intelectualidad ha matado, apresado con el conocimiento. La primera etapa del mismo es la crítica del ocultamiento pasional humano si se quiere demasiado humano; es este velo de Maya que representa un mundo de opresión de la libertad y voluntades de poder.

Que excelentemente representa Miguel Unamuno en su libro Amor y Pedagogía, El propio padre mata a su hijo por  obsesión hacia la ciencia, la sociología  matando sentimientos, los grupos consumiendo el  hombre y no los hombres. (Segunda etapa en Nietzsche, el recelo a la ciencia)

Donde se pierde el interés por el afecto y el deseo individual para convertirse en un todo rompe la barrera del Ego para matar al yo.

Este hombre enajenado es el que no se permite bailar solo por miedo al ridículo.



Pensemos: ¿Qué no nos permitimos hacer por miedo al ridículo? ¿Cuál es la situación que quisieras borrar por haberte encontrado en un encierro Dionisiaco? ¿Cuál es el hijo perdido que hay en vos?