sábado, 20 de octubre de 2012

Masticando libertad


Karl Marx, libro, La cuestión Judía, pag 45, Cito:
 
          “ O  sea que la libertad es el derecho de hacer y deshacer lo que no perjudique a otros. Los limites en los que cada uno puede moverse sin perjudicar a otro, se halla determinado por la ley, lo mismo que la linde entre dos campos por la cerca.
(En  Oriente  Cunfucio profesaba casi lo mismo con respecto a la libertad, dos puntos en común en filosofías distantes)

Si bien el libro la cuestión Judía de Marx, hace referencia al traslado histórico de poder, en sus bases la religión cristiana y en sus columnas la industrialización acompañada de sus aliadas, la tecnología, la materialización comercial e ideológica.
El poder como estandarte, en la dominación de clases en línea directa e indirecta, consciente e inconsciente.
El nuevo Dios es mucho mas represor de la libertad que el antiguo Dios trascendental, este no castiga frente al pecado sino que humilla la dignidad humana. ¿cómo? Privándolo absolutamente de su libertad, hipoteca su vida por la materialización reinante.
Estamos  presos sin cadenas, privados de la libertad. La adaptación al medio que nos rodea tiene el imperativo “deber” por antonomasia.

Pensemos: ¿Me considero libre? ¿Cuántas horas dedico de mi vida, para poder adaptarme a los parámetros del mercado reinante? ¿Pienso en el otro, a la hora de accionar mi libertad? Por  deber o placer?

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