"Ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones".
Si nos cegamos de las culpas, el destino debe ser el causante de nuestros errores; si el destino decide entonces no existe ni pecado ni culpa.
Dodds historiador de la filosofía antigua dirá, que Homero habla del destino como una intervención psíquica donde actúan los Dioses, impulsando al (Ate) estado de trance, que se desata en su propio (Tymos) fuerza física que explota el pecho.
Platon dirá, que este Tymos proviene del yo, es decir habría culpa en los actos que cometemos.
Dejemos un poco la historia, inevitablemente por la religión por costumbre por nuestros padres, como sea. Los seres humanos estamos cargados de ideas de culpas que querramos o no afectan nuestro presente.
Pensemos:¿Cual es nuestra peor culpa? ¿A que se debe que la tengamos? ¿es mejor hacerse cargo de las culpas o dejarlo librado al destino?
